El cirujano plástico ha de ser capaz de crear a través de las manos, el corazón y el talento

Entrevista Dr. Rodríguez-Camps | Cirujano plástico manos, corazón y talento

El buñolense Salvador Rodríguez-Camps Devis es uno de los cirujanos plásticos más reconocidos tanto en España como a nivel internacional. A día de hoy, ejerce como Jefe de la Unidad de Cirugía Plástica y Estética del Hospital Universitario Casa de la Salud de Valencia, dedicación que comparte con su cargo como miembro numerario de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE)

Además, es integrante titular de la Federación Ibero-Latinoamericana de Cirugía Plástica (FILACP), miembro activo de la International Society of Aesthetic Plastic Surgery (ISAPS), de la Junta Directiva de la Sociedad de Cirugía Plástica, Reconstructiva y Estética de la Comunidad Valenciana (SCPRECV), miembro activo de la New York Academy of Sciences (NYAS) y numerario de la European Society of Aesthetic and Plastic Surgery (EURAPS), entre otros muchos cargos de elevada responsabilidad. Hoy hemos querido acercarnos a su día a día para conocer un poco más de cerca tanto su actividad profesional como personal.
— PREGUNTA: ¿De dónde saca tiempo para atender tantas ocupaciones?
— RESPUESTA: Todo es cuestión de disciplina. Es un entrenamiento que yo aprendí de pequeño y durante mi época de estudiante. No en vano, tuve que compaginar mis estudios de medicina con las clases particulares que impartía de diferentes asignaturas. A pesar de aprobar el curso, cada verano mi madre me mandaba a trabajar para colaborar con la economía familiar en lo que podía. He trabajado de cartero, de ayudante de fontanero, de ayudante de médico, etcétera. Aunque no era una necesidad familiar que yo trabajara, mi madre me enseñó la conveniencia de colaborar en mi tiempo libre con la familia. Cuando termino medicina empiezo con el acceso a la especialidad y lo consigo. Me presenté a unas oposiciones nacionales y las conseguí también, al tiempo que trabajo en el Hospital General y el Hospital Militar. Además, por las tardes y en días alternos o cada tres días hago guardias… Como he dicho anteriormente, todo es cuestión de entrenamiento y disciplina.
— Supongo que es precisamente esta disciplina la que le habrá ayudado a conseguir éxitos como los alcanzados en el Congreso de la Asociación Europea de Sociedades de Cirugía Plástica que se celebró en Madrid, o el nacional de la SECPRE que se celebró en Valencia y del que usted fue el principal impulsor, ¿no?
— Sí, yo fui Miembro del Comité Científico y Miembro del Comité Organizador del Congreso Europeo de Madrid. Fue un gran éxito. Y también fue un éxito el 42 Congreso de la SECPRE, en Valencia en 2007, del que yo fui Presidente Organizador. Ha sido el congreso de más éxito de la cirugía plástica española. Me siento muy orgulloso de poder decirlo. Todo fue según lo esperado, tanto en cuanto a la afluencia de cirujanos, llegados de 32 países, como por los profesores invitados de 35 países. A fecha de hoy es el más importante en cifras globales. Hubo un superávit de 92.000 euros que ingresé inmediatamente en la Fundación de la SECPRE.
— ¿Le da tiempo para atender todos sus compromisos internacionales?
— La verdad es que no. Mira, por ejemplo ahora me han invitado a participar en el congreso de sociedades nacionales de cirugía plástica, a celebrar en la capital de China, Beijing, para que asista y participe del 23 al 28 de septiembre. Y sin embargo, por cuestiones de agenda, no voy a poder asistir. Pero bueno, al menos me da tiempo para publicar, ya que en breve sale a la venta un libro en el que participo en Estados Unidos titulado En las fronteras de la cirugía plástica y cosmética, donde yo escribo un capítulo que lleva por título el mismo que el de la tesis doctoral que estoy realizando.
— ¿Tesis doctoral?
— Pues… como nunca es tarde, ahora estoy realizando mi tesis doctoral desde hace tres años y me la dirige un profesor de patología y profesor de cirugía de la facultad de medicina, el doctor Alejandro Espí. Y lo hace porque él mismo me indujo a tomar esta importante decisión. Digo importante decisión por lo que se ha prolongado en el tiempo su realización. Cuando se me propuso la posibilidad de realizar la tesis acepté con mucho gusto. Yo tenía una técnica que funcionaba por todo el mundo y que ya era usada por otros cirujanos para cirugía estética de narices con puntas extremadamente difíciles. Entonces, no había nada publicado al respecto. Entonces mi amigo y compañero Alejandro Espí me invitó a convertir todo ésto en tesis doctoral. Me dio risa al principio y finalmente dije que sí. Llevo ya tres años y muy posiblemente en Navidad ya entrará el libro en imprenta.
—¿Cuál es exactamente el título de la tesis?
— El título de la tesis es: Una nueva técnica de remodelación de la punta nasal en rinoplastia, para casos extremadamente difíciles mediante la resección total de los cartílagos alares y fascia temporal.
— Además, usted es pionero en otras muchas técnicas, ¿de todas ellas cuales destacaría?
— Soy pionero en la mamoplastia de reducción con cicatriz en forma de L. Habitualmente, para reducir una mama, las cicatrices acaban en forma de ancla o T invertida. Yo he conseguido crear la cicatriz en forma de L. Además, después de extirpar el tejido conveniente, he apostado por crear una especie de auto-prótesis mamaria para dar consistencia y textura a la mama. Como consecuencia de esta técnica he publicado otra para aquellas mujeres que por cansancio o fobia han decidido quitarse la prótesis mamaria. Cuando una mujer lleva una prótesis mucho tiempo y se la quitas, la mama se desploma. En este caso se vuelve a crear una auto-prótesis que ocupa el lugar de la prótesis de silicona que acabamos de quitar. Con lo cual, creamos una mama de aspecto precioso con una cicatriz en forma de L y un volumen ligeramente inferior. Además, debo destacar algo muy importante que se publicó en el año 97 y de la que los suizos se hicieron eco; estoy hablando de mi Otoplastia Estética Integral. Tuvo mucho éxito y todavía me la siguen pidiendo en congresos celebrados en toda España y en muchos lugares del mundo, como Kuwait, Australia, Estados Unidos, Brasil… Y no quiero olvidarme de aportaciones técnicas para otras intervenciones como lifting.
— Hay quien relaciona la cirugía plástica sólo con el embellecimiento del cuerpo, pero no hay que olvidar su faceta reparadora. Para algunas personas, ¿operarse en una necesidad?
— Así es. Yo estuve en Estados Unidos en 1993, con el Profesor Gary Burget (Chicago, Illinois), considerado el cirujano plástico número uno en el mundo en Reconstrucción de nariz. Estoy hablando de intervenir cuando alguien ha perdido la nariz por un cáncer o en un accidente. Aquí, también tengo mi técnica personal. Me fui a mejorar esta técnica a Estados Unidos. Tras publicarla, el IVO, el Instituto Valenciano de Oncología, me llamó. Trabajé dos años con ellos sin cobrar realizando amputaciones y reconstrucciones de rinoplastia. Además, una paciente de Buñol fue paciente mía e incluso salimos en el programa En Buenas Manos, que presentaba el doctor Bartolomé Beltrán y en el que mostramos el resultado de cuatro operaciones de cáncer de nariz. El resultado fue estupendo. Quedó preciosa. Esto es cirugía reconstructiva también. En otros campos, la cirugía reconstructiva ha pasado a ser microcirugía, pero con el mismo objetivo: reconstruir una parte del cuerpo que ha sido dañada o perdida por un cáncer, una malformación, accidente, etcétera. También he trabajado en California, en el Hospital Mountain View, con el mejor cirujano plástico del mundo en reconstrucción de oreja, el profesor Burt Brent.
— ¿Se puede considerar a un cirujano plástico como un artesano de la materia viva?
— Yo estoy seguro que sí. He pensado mucho en ésto. En mi opinión, estamos a caballo entre artesano y artista, porque el artista une el buen hacer con las manos y con el corazón. El artista quizás se diferencia del artesano en que el primero añade el chispazo de la creatividad.
— ¿Qué parte hay de formación y qué parte de talento en un cirujano?
— El cirujano plástico necesita, ante todo, tener actitud académica. Es decir, ser una persona capaz de estudiar y de aprender. Pero no es suficiente con ésto. Para ser un buen cirujano plástico o un cirujano solvente necesita no sólo esta actitud académica, sino también las manos. Me explico. Aquel cirujano que sólo sea teórico no nos sirve. Ha de ser muy práctico y tener talento para saber manejar todos los recursos que ofrece la medicina, la cirugía y la tecnología. La definición para el cirujano plástico podría ser: esa persona capaz de crear a través de las manos, el corazón y el talento. Aquí sí que nos convertimos en artesanos-artistas.
— ¿El sector de la cirugía plástica es muy competitivo?
— Hay muchísima competencia. Pero también alguna competencia desleal. España da entre 450 y 500 plazas para acceder al MIR. Esto es lo que nos dará, después de cinco años de estudio en un hospital, el título de cirujano plástico. Pero, los hay que, siendo médico sin más y que pese a no tener el título de especialista, se dedican a esto. Pueden ser perfectamente 5.000 en España, cuando cirujanos somos 1.000. La competencia entre los cirujanos plásticos titulados es muy grande e intensa. Además, también tenemos a quienes se hacen llamar cirujanos estéticos, algo que no es aceptado por el Ministerio. Esto es falso. El cirujano estético es un señor que muy posiblemente tiene muy buenas manos, pero que no es especialista en cirugía plástica. Por lo tanto, son intrusos, aunque el Ministerio no puede hacer nada contra ellos. Son médicos licenciados en medicina y cirugía, por lo que podrían operar de corazón, de intestino o en cualquier otra materia. Todo esto en teoría. Pero, en estos casos, volvemos al principios del siglo XX cuando un médico lo hacía todo. Con la nueva ley de especialidades que surgió en el año 77, el cirujano plástico es especialista en cirugía plástica, estética y reconstructiva. Por lo tanto, el cirujano estético no existe, pues está incluido en esta especialidad. Así, quienes se hacen llamar cirujanos estéticos podemos considerarlos intrusos.
— Resulta ciertamente llamativo que desde la Administración no se haya tomado medidas para corregir ésto, ¿no?
— Mientras no se cambie la denominación y el tratamiento que se le da al médico cuando termina, que es licenciado en medicina y cirugía, no se puede hacer nada. Está previsto reconocer en breve el título del médico como licenciado en medicina y punto. Entonces, se excluirá la palabra cirugía que impedirá este intrusismo. No olvidemos que estas personas causan un mal social importante, porque engañan y, casi siempre, van en colaboración con otras personas «cazapacientes». Este es un gravísimo problema que tiene mi especialidad.
— En el mundo actual en el que Internet ofrece un amplio abanico de posibilidades, se intuye que este debe de ser un caldo de cultivo enorme para toda esta gente. ¿No es así?
— Es muy difícil parar todo esto. Este tipo de individuos se camuflan en determinadas sociedades que dicen ofertar las mejores soluciones estéticas. Hay gente, principalmente con pocos recursos e ingenua, que cae en sus redes. Son grandes fábricas de hacer dinero, pero no de un buen hacer y de profesionalidad. No disponen de alta tecnología y de los fantásticos profesionales necesarios para un buen trabajo. Al final, el paciente paga más por los intereses del pago a plazos que lo que realmente vale la operación.
— ¿Cuáles son las características que debe reunir un buen cirujano plástico para acudir el paciente a él con garantías?
— Un buen cirujano plástico ha de ser, ante todo, un buen ser humano. Si no es un ser un buen ser humano y cuenta con una serie de valores nunca se podrá ser un buen médico. Pero ni un buen médico ni un buen político ni dada. Por otra parte, el cirujano debe haber cursado sus seis años de medicina y los cinco de especialidad en cirugía plástica, estética y reconstructiva. No olvidemos tampoco la importancia de estar cualificado en el arte de la remodelación con éxito. Hablamos de tener habilidad manual. Es decir, talento, creatividad y sentido artístico.
— Usted es un reconocido profesional en un contexto internacional. ¿Ha tenido que lidiar con muchas envidias por este nivel al que usted se encuentra?
— Sí. Lamentablemente, la envidia nos acompaña en nuestro día a día. Ésta surge de la incapacidad de ciertos individuos mediocres de lograr los éxitos profesionales de otros semejantes. A todos ellos les gustaría ser como tú, pero no tienen actitudes ni capacidad. No tienen talento. Es triste, pero es así. La envidia es el auto-reconocimiento de la incapacidad. En este contexto podemos hablar del «trol», sobre todo en Internet. El «trol» es un individuo, generalmente varón, que no ha alcanzado los éxitos que desearía. Son psicópatas que necesitan llamar la atención. Ellos buscan cabezas que asomen. Entonces, aquellos que sobresalen son atacados. Estos individuos entran en los foros de Internet y atacan sin sentido a los reconocidos profesionales. Utilizan la infamia, la descalificación y el ataque directo para poner en cuestión a quienes envidian. Todo lo hacen basándose en la mentira con el único ánimo de difamar, manchar o hundir. Toda esta gente tiene una gran impunidad. Suelen encaminar su frustración hacia el que destaca. Actúan desde el anonimato, escondidos y sin dar la cara.
— Por desgracia, hoy cualquiera puede poner lo que quiera en Internet, sea verdadero o falso, y ahí queda, ¿no?
— Sí, cualquiera. Además, con mucha frecuencia, suelen ser gente que son competencia directa nuestra. Repito, son personas sin reconocimiento alguno que tienen una personalidad dañina. Son la mayor canallada de Internet en este siglo XXI. Y nadie está libre, en el mundo de las finanzas, la política, la medicina…
— En un plano más personal, ¿cómo se siente al ver que su hija ha decidido seguir sus pasos y dedicarse profesionalmente a la medicina?
— (Risas). Mi hija me dijo un día en una sobremesa que había decidido que iba a ser mi mejor alumna. Esto es muy emocionante. Yo le comenté que debía estudiar medicina y que no era una carrera fácil. La verdad es que me siento orgulloso de que ella, que es bilingüe, haya conseguido tras un examen durísimo conseguir una de las pocas plazas para hacer la carrera en inglés. Estoy muy orgulloso de que mi hija participe en esta primera generación de medicina impartida íntegramente en inglés. Estas cosas son las más importantes que tengo en mi vida. La familia está por encima de todo, incluso de la profesión, del dinero o de cualquier otra consideración.
— También sabemos que le une una gran afinidad a su pueblo, Buñol, aunque no lo visita todo lo que le gustaría. ¿Cuándo le vamos a poder ver por aquí?
— Voy este verano, por supuesto. Tengo algunas cenas pendientes. Estaré en la Feria y Fiestas. Volveré a finales de octubre a la casa de monte con algunos amigos, quienes habitualmente suelen cazar unas cuantas perdices… no muchas. Se van siete u ocho a cazar; y vuelven con dos perdices (risas). Mi mujer sí que va con más frecuencia a Buñol por cuestiones familiares. La verdad es que es siempre un placer poder ir a Buñol y compartir muy buenos momentos.

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